Queratosis Pilaris
- 14 ene
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Queratosis pilaris: causas, fisiopatología y opciones de tratamiento en medicina estética
La queratosis pilaris es una alteración cutánea frecuente, benigna y de base genética que afecta a una parte significativa de la población. Aunque no representa un problema médico grave, sí constituye un motivo habitual de consulta en dermatología y medicina estética por su impacto en la textura y el aspecto de la piel.
En este artículo explicamos qué es la queratosis pilaris, por qué se produce y cuáles son los tratamientos con mayor evidencia científica para mejorar su apariencia.
¿Qué es la queratosis pilaris?
La queratosis pilaris es un trastorno de la queratinización del folículo piloso, caracterizado por la acumulación excesiva de queratina que obstruye la salida del vello. Clínicamente se manifiesta como pápulas foliculares pequeñas, ásperas al tacto, de coloración blanquecina, rosada o eritematosa.
Las localizaciones más habituales son:
Cara externa de brazos
Muslos
Glúteos
Mejillas (especialmente en niños y adolescentes)
Fisiopatología: ¿por qué aparece la queratosis pilaris?
La causa principal es genética, con un patrón de herencia autosómico dominante en muchos casos. Está estrechamente relacionada con:
Alteraciones en la diferenciación del queratinocito
Piel seca (xerosis cutánea)
Dermatitis atópica
La hiperqueratosis provoca la obstrucción folicular y la inflamación perifolicular leve, responsable del aspecto rugoso característico.
Evolución clínica
La queratosis pilaris suele aparecer en la infancia o adolescencia. Puede mejorar parcialmente con la edad, aunque en muchos adultos persiste. Es habitual que empeore en invierno y en ambientes secos, debido a la disminución de la hidratación cutánea.
Diagnóstico
El diagnóstico es clínico, basado en la exploración dermatológica. No requiere pruebas complementarias salvo en casos atípicos. Es importante realizar un diagnóstico diferencial con otras dermatosis foliculares.
Tratamiento de la queratosis pilaris: evidencia y opciones terapéuticas
No existe un tratamiento curativo definitivo, pero sí múltiples estrategias con respaldo científico que permiten mejorar significativamente la textura y el aspecto de la piel.
1. Tratamiento tópico domiciliario
Es la base del manejo a largo plazo:
Urea (10–30 %): efecto queratolítico e hidratante.
Ácido láctico y ácido glicólico: favorecen la renovación epidérmica.
Ácido salicílico: ayuda a desobstruir el folículo.
Retinoides tópicos (en casos seleccionados).
La aplicación debe ser constante para mantener resultados.
2. Tratamientos médicos en consulta
En pacientes con afectación moderada o refractaria, la medicina estética ofrece opciones complementarias:
Peelings químicos corporales con alfahidroxiácidos o retinoides.
Láser vascular o de resurfacing no ablativo, útil especialmente cuando existe eritema asociado.
Protocolos combinados personalizados según tipo de piel y extensión.
La evidencia muestra que los mejores resultados se obtienen con tratamientos combinados y mantenidos en el tiempo.
Importancia del abordaje médico personalizado
El tratamiento de la queratosis pilaris debe ser individualizado, teniendo en cuenta:
Tipo de piel
Grado de inflamación
Expectativas del paciente
Impacto en la calidad de vida
La educación del paciente es fundamental para establecer expectativas realistas, ya que se trata de una condición crónica controlable, no erradicable.
Conclusión
La queratosis pilaris es una alteración cutánea frecuente, benigna y de base genética. Aunque no tiene cura definitiva, un abordaje médico adecuado permite mejorar de forma significativa la textura, uniformidad y confort de la piel.
La valoración por un profesional médico es clave para establecer el tratamiento más eficaz y seguro en cada caso.



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